Memorias de Sudáfrica: 4. Cruzamos la frontera a Esuatini

Esuatini – Hlane Royal National Park (12-13 abril)

Tras una breve, pero intensa estancia en el Parque Kruger, continuamos conduciendo hacia el Sur para adentrarnos en un nuevo país: Esuatini (antes conocido como Suazilandia).

El rey Mswati II

Esuatini es un pequeño país sin salida al mar que limita con Mozambique y Sudáfrica. Consiguió la independencia en 1968, pero en 1973 el que entonces era el monarca, abolió la Constitución, prohibió los partidos políticos, y disolvió el Parlamento. Desde entonces impera una monarquía absoluta con el Rey Mswati II, quien en 2018 decidió cambiar el nombre del país de Suazilandia a Esuatini creando mucha polémica como gesto para dejar atrás la colonización inglesa. Esuatini es uno de los países más pobres del mundo y con la mayor tasa de VIH (actualmente se ha superado la desgraciada cifra del 40% de habitantes infectados en edad adulta) y una esperanza de vida de solo 30 años. La moneda oficial es el lilangeni, que está siempre en paridad con el rand sudafricano.

Llegar a Esuatini requiere algunos trámites. Hay que cruzar la frontera, pasar por varios puestos dentro de ella, enseñar el pasaporte, decir a qué vas y dónde te vas a alojar, y hay que pagar 7 euros por persona.

Por desgracia nosotros no teníamos tiempo para visitar en profundidad el país (que seguro que es muy interesante y esperamos volver algún día), por lo que pasamos solo una noche y decidimos hacerlo en el Hlane Royal National Park, un pequeño parque de tan solo 22.000 hectáreas famoso por albergar un considerable número de rinocerontes blancos, además de otros animales como leones, elefantes, ñus, cebras e impalas. Nos alojamos en el campamento que está dentro del parque, el Dlovu, en un Rondavel que son las cabañas típicas del país. La cabaña era realmente monísima, aunque no disponía de electricidad; te dejan una lámpara de gas dentro y un termo con agua caliente para hacerte un cafecito si quieres. Todo el parque, el entorno y la zona de las cabañitas era realmente bonito y te hacía sentir como en un cuento.

Llegamos al parque justo a tiempo para hacer el safari de las cuatro de la tarde. No habíamos comido y ¡esto es importante!, no hay restaurante como tal para comer. Hay que reservar la cena al llegar que es buffet, pero no puedes sentarte a comer cuando quieras, así que tenedlo en cuenta si decidís ir para comer antes o llevar provisiones.

Hicimos el check-in y nos fuimos directos a hacer el safari. ¡Qué sorpresa! El 4×4 era casi el mismo que el usaban en Kapama (la reserva privada a la que fuimos, (tenéis el link aquí) el típico coche de safari con varias alturas, completamente descubierto y muy cómodo. Otra cosa que nos encantó a la vez que llamó mucho nuestra atención era que en todo el parque solo estábamos alojados tres grupos: un americano genial con el que cenamos, una familia francesa y nosotros. Y hacer un safari así, con tan poca gente y un guía atan estupendo como el que tuvimos, y por muy poco dinero (25 euros por persona) realmente es una maravilla.

El safari fue muy curioso. El recinto de los animales está dividido en secciones separadas por verjas por las que no pueden pasar los animales. Nos explicaron que esto era sobretodo para proteger al rinoceronte de la caza furtiva. El lugar era maravilloso, realmente un sitio espectacular. Todo era bonito, muy bien cuidado, los caminos de tierra, los árboles… todo hacía que te fundieras con la naturaleza. Pero… ¡No había casi animales!. El safari duraba tres horas y durante las dos primeras solo vimos unos pajarillos. Ni si quiera había cebras o jirafas o impalas que son los animales más fáciles de ver en casi cualquier parque de Sudáfrica. Ya cuando pensábamos que no íbamos a encontrar ningún otro animal de repente vimos a lo lejos unos leones. Nos acercamos y no parecían tener mucha intención de moverse, estaban tumbados y poco activos. Después de estar un rato parados empezaron a moverse, eran impresionantemente bonitos. Y de repente, cuando les estábamos haciendo fotos, los leones echaron a correr detrás del 4×4 y el guía tuvo que acelerar para dejarlos atrás. Fue muy divertido y reconozco que por un segundo hasta nos asustamos, pero el guía nos explicó que solo estaban jugando y que realmente no tenían intención de atacarnos. Fue un momento que siempre recordaremos y del que salieron fotos realmente bonitas. Disfrutamos mucho el paseo, que además incluía dos bebidas (una versión low cost de Kapama) pero nos dio pena no ver más animales.

Después del safari tocaba cenar y lo hicimos en el comedor del parque. Un sitio precioso, muy bien decorado, con vistas al bosque y un ambiente muy agradable. La comida estaba muy muy rica y pudimos intercambiar experiencias con Matt, el americano que conocimos durante el sfari. Fue una tarde estupenda.

A la mañana siguiente teníamos otro safari a las 6 de la mañana y estábamos tan cansados que nos quedamos dormidos. ¡Qué desastre! Lo increíble fue que el guía fue tan majo que vino a buscarnos y como éramos los únicos huéspedes que quedaban en el parque nos hizo el safari solo a nosotros. Había muchísima niebla esa mañana y el paisaje se hacía aún más espectacular que el día anterior. A mitad de camino el guía paró para que tomáramos un rico café y unas magdalenas (estos detalles se agradecen mucho), pero tampoco tuvimos demasiada suerte avistando animales. Lo mejor fue ver al rinoceronte blanco entre la densa niebla.

Después del paseo fuimos a desayunar al mismo sitio donde habíamos cenado y la verdad es que la comida nos gustó. Había variedad y estaba todo muy rico. La comida de este lugar nos sorprendió gratamente.

Con el estómago lleno y mucha energía dejamos Esuatini para volver a cruzar la frontera hacia Sudáfrica y poner rumbo a la costa donde pasaríamos algunos días más. Si quieres saber más de nuestras aventuras lee el siguiente post sobre Santa Lucía.

En el siguiente link tenéis toda la información sobre el parque y podéis reservar vuestro alojamiento: https://biggameparks.org/properties/hlane-royal-national-park-1

Recomendaciones y conclusiones sobre el Hlane Royal National Park:

  • – Es un buen sitio para pasar una noche si te pilla de camino en tu viaje (como era nuestro caso) o para visitarlo si ya se han visto todos los animales más importantes.
  • – Si en otros parques no has conseguido ver al rinoceronte blanco aquí es bastante sencillo encontrarlo.
  • – Es un lugar tranquilo y precioso en el que disfrutar del entorno y la naturaleza más allá de los animales.
  • – Recuerda que para comer en el restaurante es necesario reservar. Hazlo porque tienen un buffet delicioso.
  • – Si lo necesitas tienen wifi, pero es de pago (no muy caro) y seguramente no funcione demasiado bien. Si puedes te recomendamos desconectar el móvil y disfrutar.
  • – Si te satisface el trato deja propina, estás en un país muy pobre y seguro te lo agradecerán.
  • – Cuidado con los mosquitos, al amanecer y al atardecer conviene utilizar repelente.
  • – Puedes recorrer algunas áreas del parque con tu propio coche, pero los caminos son muy complicados y verás peor a los animales.
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